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Cómo hacer RCP o reanimación cardiopulmonar: Pasos simples que todos deberían saber para salvar una vida

Una reanimación cardiopulmonar es una técnica que salva vidas, crucial en el momento en el que una persona se encuentre en riesgo, como lo es un paro cardiaco repentino 

Por Miriam A. Amaya

- 16 de Junio de 2021 - 15:00 hs
Pasos simples que todos deberían saber para salvar una vida

Pasos simples que todos deberían saber para salvar una vida (Pexels)

La reanimación cardiopulmonar (RCP) es una técnica que de acuerdo a especialistas, todas las personas deberían aprender ya que es una técnica que salva vidas. Muy útil en muchas emergencias como lo son un ataque cardiaco, pues no se sabe en qué momento un familiar, amigo o conocido puede pasar por ello.

La técnica del RCP ayuda a bombear sangre alrededor del cuerpo de una persona cuando su corazón no lo puede hacer. Implica en presionar hacia arriba y hacia abajo sobre el pecho del paciente, cuando existe un paro cardiaco repentino, que este impide que la sangre circule por el cuerpo y el cerebro carece de oxígeno.

Estos son algunos consejos de la Asociación Estadounidense del Corazón:

Persona sin capacitación. Si no has recibido capacitación sobre RCP, realiza la reanimación solamente con las manos. Esto significa realizar compresiones ininterrumpidas en el pecho, entre 100 y 120 por minuto, hasta que lleguen los paramédicos (se describe con más detalle a continuación). No es necesario que intentes hacer respiración de rescate.

Persona capacitada y lista para actuar. Si estás bien capacitado y tienes confianza en tus habilidades, verifica si hay pulso y respiración. Si, dentro de los 10 segundos, no hay respiración ni pulso, comienza a realizar compresiones en el pecho. Comienza la reanimación cardiopulmonar con 30 compresiones antes de realizar dos respiraciones de rescate.

Persona con capacitación pero hace tiempo que no practica. Si has recibido capacitación en RCP en el pasado pero te sientes inseguro de tus habilidades, limítate a realizar entre 100 y 120 compresiones en el pecho por minuto hasta que lleguen los paramédicos. (Los detalles se describen a continuación).

Los consejos anteriores son válidos para adultos, niños y bebés que necesiten RCP, pero no para recién nacidos (bebés de hasta 4 semanas de edad).

La reanimación cardiopulmonar puede mantener la circulación de sangre oxigenada hacia el cerebro y otros órganos vitales hasta que un tratamiento médico más definitivo pueda restablecer el ritmo cardíaco normal.

Cuando el corazón se detiene, la falta de sangre oxigenada puede causar daño cerebral en solo unos minutos. Una persona puede morir en 8 a 10 minutos.

Para aprender a realizar reanimación cardiopulmonar correctamente, debes tomar un curso acreditado de primeros auxilios que incluya RCP y que enseñe cómo utilizar un desfibrilador externo automático (AED, por sus siglas en inglés). Si no has recibido capacitación y tienes acceso inmediato a un teléfono, antes de realizar RCP llama al 911 o a tu número local para emergencias. El operador te dará instrucciones sobre los procedimientos adecuados hasta que llegue ayuda.

Antes de comenzar la reanimación cardiopulmonar, verifica lo siguiente:

-¿La persona está en un entorno seguro?

¿La persona está consciente o inconsciente?

Si la persona parece inconsciente, tócale o golpéale el hombro y pregúntale en voz alta "¿Te encuentras bien?"

Si la persona no responde y hay dos personas disponibles, pídele a una que llame al 911 o al número local para emergencias y trae el desfibrilador, si hay una persona disponible, y pídele a la otra que comience la reanimación cardiopulmonar.

Si estás solo y tienes acceso inmediato a un teléfono, llama al 911 o al número local de emergencias antes de comenzar la reanimación cardiopulmonar.

Ni bien tengas el desfibrilador, proporciona una descarga si lo indica el dispositivo y, luego, comienza a realizar RCP.

Recuerda los tres pasos fundamentales (C-A-B)

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La American Heart Association (Asociación Estadounidense del Corazón) utiliza las letras C-A-B: compresiones (en inglés "compressions"), vía respiratoria (en inglés "airway"), respiración (en inglés "breathing") para ayudar a las personas a recordar el orden en que se deben realizar los pasos para la reanimación cardiopulmonar (RCP).

Compresiones: restaurar la circulación sanguínea

Acuesta a la persona de espalda sobre una superficie firme.

Arrodíllate junto al cuello y los hombros de la persona.

Coloca la base de la palma de una de tus manos sobre el centro del pecho de la persona, entre los pezones. Coloca tu otra mano encima de la mano que está sobre el pecho. Mantén los codos estirados y coloca tus hombros directamente encima de tus manos.

Con el peso de la parte superior de tu cuerpo (no solo con los brazos) presiona hacia abajo (comprime) el pecho al menos 2 pulgadas (unos 5 centímetros), pero no más de 2,4 pulgadas (aproximadamente 6 centímetros). Presiona el pecho con firmeza a un ritmo de 100 a 120 compresiones por minuto.

Si no estás capacitado en reanimación cardiopulmonar, continúa realizando compresiones en el pecho hasta que haya señales de movimiento o hasta que llegue el personal médico de emergencia. Si has recibido capacitación para hacer reanimación cardiopulmonar, abre las vías respiratorias y proporciona respiración de rescate.

Vías respiratorias: abre las vías respiratorias

Si estás capacitado en reanimación cardiopulmonar y has realizado 30 compresiones del pecho, abre las vías respiratorias de la persona mediante la maniobra de inclinarle la cabeza y levantarle el mentón. Coloca la palma de tu mano sobre la frente de la persona e inclínale suavemente la cabeza hacia atrás. Luego, con la otra mano, levántale suavemente el mentón hacia adelante para abrir las vías respiratorias.

Respiración: respira por la persona

La respiración de rescate puede ser boca a boca o boca a nariz, si la boca está gravemente lesionada o no se puede abrir.

Con las vías respiratorias abiertas (usando la maniobra de inclinarle la cabeza y levantarle el mentón), apriétale las fosas nasales para la respiración boca a boca y cubre la boca de la persona con la tuya, haciendo un sello.

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Prepárate para dar dos respiraciones de rescate. Proporciona la primera respiración de rescate (de un segundo de duración) y observa si se eleva el pecho. Si efectivamente se eleva, proporciona la segunda respiración. Si el pecho no se eleva, repite la maniobra de inclinarle la cabeza y levantarle el mentón y luego proporciona la segunda respiración. Treinta compresiones del pecho seguidas de dos respiraciones de rescate se consideran como un ciclo. Ten cuidado de no proporcionar demasiadas respiraciones o de respirar con demasiada fuerza.

Continúa con las compresiones del pecho para reiniciar la circulación.

Tan pronto como consigas un desfibrilador externo automático, aplícalo y sigue las instrucciones. Administra una descarga, luego reanuda la reanimación cardiopulmonar (comenzando con compresiones del pecho) durante dos minutos más antes de administrar una segunda descarga. Si no estás capacitado en el uso de un desfibrilador externo automático, cualquier operador del 911 u otro operador médico de emergencia puede guiarte en su uso. Si no tienes a mano un desfibrilador externo automático, ve al paso 5 a continuación.

Continúa realizando reanimación cardiopulmonar hasta que haya señales de movimiento o hasta que llegue el personal médico de emergencia.

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Miriam A. Amaya

Soy Licenciada en Psicopedagogía. Inicié mi carrera en el periodismo en El Debate Mazatlán como Correctora Editorial, donde mi principal función era revisar, analizar y reestructurar los textos antes de ser publicados en todos los productos que genera esta casa editora, posteriormente me desempeñé como editora de cierre en la parte impresa del periódico. A los pocos meses, di un gran salto en el área digital como reportera web, redactando notas de todo tipo, que iban desde la política, espectáculos, noticias nacionales e internacionales. Mi interés por seguir aprendiendo más me llevó a ser editora web de Debate y actualmente dirijo el portal Soy Vida, un medio de salud que nació en el 2020 y se especializa con respaldo científico en sus principales secciones: Diabetes, Hipertensión, Obesidad y Depresión.

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